viernes, 16 de octubre de 2026
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Diego Luna critica el uso del miedo contra migrantes en Ceniza en la boca

El cineasta mexicano presenta su nueva película, abordando la explotación del discurso de odio ante la crisis migratoria.

Redacción El Teletipo
Foto: aristeguinoticias.com

El cineasta mexicano Diego Luna presentó esta semana su más reciente proyecto cinematográfico, 'Ceniza en la boca', filme que tuvo una destacada participación en la 74 edición del Festival de San Sebastián. Durante la promoción del estreno comercial, que llegará a las salas de cine este viernes, el actor reflexionó sobre la creciente polarización social y el uso político de los discursos de odio dirigidos hacia las personas migrantes en el contexto global actual.

Luna señaló que el miedo es un recurso altamente rentable en la esfera pública, utilizado con frecuencia para fracturar sociedades y desviar la atención de problemas estructurales. De acuerdo con el cineasta, la narrativa contra la movilidad humana se ha intensificado en años recientes, convirtiéndose en una herramienta común para quienes buscan réditos políticos a costa de la vulnerabilidad de quienes cruzan fronteras en busca de mejores condiciones de vida.

La película 'Ceniza en la boca' busca explorar estas tensiones desde una perspectiva humana, alejándose de los datos fríos para enfocarse en las vivencias de quienes enfrentan el rechazo y la discriminación. A través de este trabajo, el equipo de producción pretende invitar al público a cuestionar las narrativas que se difunden en los medios y redes sociales, las cuales muchas veces normalizan la xenofobia bajo la justificación de la seguridad nacional o la protección de los recursos públicos.

El estreno en México representa una oportunidad para abrir el debate sobre cómo el país gestiona su realidad como zona de tránsito y destino para migrantes centroamericanos y de otras regiones. Luna enfatizó que, aunque los discursos de odio suelen dominar la conversación pública, existen espacios para la empatía y la reflexión crítica sobre la responsabilidad colectiva que tienen tanto los gobiernos como la sociedad civil en la protección de los derechos humanos de todas las personas sin importar su origen.

El cineasta concluyó que, frente a la rentabilidad del miedo, el cine funciona como un espejo necesario para reconocer las consecuencias de permitir que la intolerancia dicte la política migratoria. La obra se posiciona como una propuesta narrativa que busca sensibilizar a la audiencia sobre los riesgos de caer en discursos populistas que simplifican problemas complejos y que, en última instancia, atentan contra la cohesión social.

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